A veces evitamos pedir ayuda, abrazar a quienes queremos o poner límites…
No porque no lo necesitemos, sino porque tememos lo que podría venir después: l rechazo,l dolor o viejas heridas.
🤍 Hay emociones a las que tememos acercarnos. Evitar puede calmar momentáneamente, pero también puede alejarnos de lo que nos sana.
En terapia aprendemos a escuchar lo que evitamos y a acercarnos con cuidado y compasión.
La libertad está ahí, pero el miedo mantiene el encierro.
Siempre algo muy hermoso surge en medio del dolor o la resistencia.

