Un modelo desarrollado por la Universidad de La Laguna ayuda a prevenir el fracaso escolar 1


Educación prueba en 120 centros un sistema de detección temprana de problemas de aprendizaje en Infantil y Primaria pilotado por investigadores de la Universidad de La Laguna.

Casi el 7% de los niños canarios de segundo de Primaria repite curso, un porcentaje que va creciendo a medida que se superan etapas educativas, que determina las estadísticas de fracaso escolar en la adolescencia y condiciona, en muchos casos, el futuro laboral. Para cambiar esta realidad, la Consejería de Educación y la Universidad de La Laguna (ULL) han puesto en marcha, de manera experimental, un protocolo para empezar a detectar antes, desde Infantil, qué alumnos tienen problemas para aprender al mismo ritmo que sus compañeros.

No todos los niños adquieren los aprendizajes instrumentales -lectura, escritura, matemáticas- con la misma facilidad, pero si los profesores contaran con las herramientas necesarias para detectar esas diferencias y enseñar de otra forma, los chicos tendrían más y mejores oportunidades para mejorar sus notas, pero, sobre todo, para tener un futuro mejor.

Juan E. Jiménez, catedrático de Psicología Evolutiva de la ULL, y su grupo de investigación llevan muchos años estudiando las dificultades de aprendizaje, y han comprobado cómo el Modelo de Respuesta a la Intervención Temprana (RtI, en sus siglas en inglés) funciona con éxito en los colegios de Estados Unidos y Canadá desde hace una década. Hace mucho tiempo que Jiménez sueña con poder hacer algo similar en Canarias. El año pasado empezó a hacer realidad esa aspiración en más de un centenar de colegios del Archipiélago.

“Cuando el niño llega a tercero de Primaria ya lee para aprender, pero si no ha conseguido consolidar aprender a leer, ¿cómo va a leer para aprender?”, dice el investigador para explicar la importancia de anclar esos conocimientos básicos y hacerlo con herramientas que han sido validadas científicamente tras muchos años de estudio.

El alumnado que tiene más problemas para adquirir estos aprendizajes iniciales, sobre los que se sustenta el conocimiento posterior, “está en riesgo de presentar futuras dificultades de aprendizaje”, es decir, de fracasar en su vida académica.

Para Jiménez, la clave es detectar a esta población vulnerable cuando está realizando el proceso de aprendizaje, y no al final, de manera que el sistema pueda darle al profesorado “recursos científicamente validados para desempeñar las tareas de apoyo”. En otras palabras, el modelo ayuda al docente a detectar qué niños no están aprendiendo bien y qué alternativas existen para conseguir que lo hagan. Hay que dejar de esperar al fracaso y adelantarse a él.

El Modelo RtI se basa en una acción preventiva con varios niveles de apoyo que requieren una formación especializada de los maestros. El curso pasado, cuando se puso en marcha el proyecto piloto, se aplicó en 120 centros de todas las islas y se realizó un cribado inicial sobre una población de 8.000 estudiantes.

El equipo de la ULL formó al profesorado de estos centros para que fueran capaces de llevar a cabo una evaluación basada en el currículo de sus estudiantes a través de indicadores del progreso en el aprendizaje de la lectura y las matemáticas. Esa formación se realizó de manera “on line” a través de servidores alojados en la Universidad.

El modelo establece que el docente debe hacer la evaluación en tres momentos distintos del curso -septiembre, febrero y mayo- para analizar el punto de partida y hacer un seguimiento de la evolución una vez que se cambie la instrucción.

Gracias al sistema diseñado por la Universidad, los maestros introducen los resultados de las pruebas y el aplicativo web genera una curva de aprendizaje que se compara con la curva natural de aprendizaje de un niño de esa edad. Los resultados de la experiencia piloto ya han demostrado “su eficacia”.

La metodología ha sido presentada en reuniones científicas celebradas en junio en Barcelona y Vitoria-Gasteiz, donde fue acogida con gran interés.

“La evaluación y la instrucción son dos caras de la misma moneda. Y esa es la gran virtud y el gran potencial de este modelo”, sostiene el experto. “Hay que brindar al profesor otras metodologías a partir de las cuales los niños aprendan; es decir, hay que modificar condiciones de enseñanza”.

Para Jiménez, “apostar por un modelo de este tipo, como ha hecho Canarias, es un ejemplo de cómo las universidades prestan un servicio a la comunidad educativa y de cómo la investigación y el conocimiento que generan puede transferirse”.

Además, insiste en que “toda acción preventiva conlleva menos costes a la Administración y evita consecuencias más negativas en el desarrollo escolar y social del alumnado”.

Fuente: www.eldia.es


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Una idea sobre “Un modelo desarrollado por la Universidad de La Laguna ayuda a prevenir el fracaso escolar

  • Remigio Cedeño

    Bienvenido todo lo que sea para el progreso intelectual del niño y, por ende, del hombre. Un reconocimiento a las personas
    que se esfuerzan por este tipo de investigaciones, pues dan una bofetada a los que gastan sus energías en crear armas de
    guerra. Que por más sofisticadas que sean, tienen un fin perverso: Matar gente….