Temple Grandin: «al chico autista hay que estimularlo pronto».


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Hay dos aspectos muy importantes a cumplir cuando tenemos un hijo autista: lo primero es que el niño empiece temprano a educarse, hay que enseñarle cosas, debemos estimularlo temprano. Y  la otra es que tenga buenas influencias. Sus padres y maestros son fundamentales. Mi mamá me impulsó a hacer de todo, muchas cosas, también mi tía. Y mis maestras lo mismo. El estímulo, enseñarle palabras, a hablar es muy importante», remarcó Temple Grandin, en el inicio de su esperada conferencia. Para comenzar eligió esas palabras. Fueron la respuesta hacia una mamá que la escuchaba sentada en una de las butacas de la Caja de los Trebejos. Minutos antes, en un papelito blanco, le había alcanzado su pregunta.
Con ese simple gesto y palabras contundentes, la doctora nacida en Boston, Estados Unidos, abrió su charla. Setecientas personas, que llegaron a Potrero desde Mendoza, La Pampa, Río Cuarto, Córdoba, San Luis y Capital Federal le dieron la primera ovación.
Grandin es una destacada doctora en ciencia animal, padece autismo, enfermedad que no le impidió convertirse en una erudita profesora en comportamiento animal, investigadora y escritora no sólo de su permanente estudio de los animales que forman parte de la cadena productiva mundial, sino también de la enfermedad que pudo vencer.
La conferencia fue organizada por el Centro de Investigación Desarrollo e Innovación (CIDI) de las fundaciones FISAL y Quántica.
«Al niño que le cuesta determinado tema como lengua, pero que se destaca en artes, música o computación no hay que insistirle con que aprenda aquello que le cuesta, sino darle más estímulos en eso para lo que es bueno. Ir cambiando poco a poco su espectro, para que su creatividad se amplíe. Entre los inventores o desarrolladores de sus laptops, teléfonos inteligentes y computadoras hay personas con pequeñas dosis de autismo», declaró Grandin.
«Steve Jobs o Einstein de pequeños tuvieron problemas de aprendizaje y lenguaje. Pero luego fueron creativos. Lo mismo ocurre con los chicos autistas. Es probable que ellos comprendan lo que escuchan, pero no pueden decir palabras al menos en sus primeros años de sus vidas. Otro problema posible es que tengan mala audición, que haya partes de las palabras que no oigan y entonces no comprendan. A ellos hay que hablarles muy lentamente. Y otra posibilidad es que escuchen bien pero no comprendan el significado de las palabras. A ellos, de a poco, sus mamás deben hablarles lento y con carteles dibujarles lo que significan. Un vaso de leche o una vaca. Eso los ayudará mucho y los animará a continuar avanzando. Así comenzarán a comunicarse mejor», recomendó.
«A los chicos hay que limitarles el tiempo en los videojuegos. Apenas una hora por día. Y sacarlos a que hagan artes, o entren en contacto con animales o que vayan a clubes y compartan con otros chicos. Desde mi obra, mis libros, intento explicar que la gente debe salir de sus estancamientos. Nos agrupamos mucho. Los autistas por un lado, los ganaderos por otro, los programadores por otro. Hay que interactuar más. Todos hablan o se comunican en sus grupos y hay que abrirse», remarcó.
En el cierre de la charla, que duró más de dos horas, dejó un mensaje lleno de ternura: «La pasé muy bien, me quedaría un poco más aquí. Me gusta Argentina porque a ustedes les gusta mucho dar abrazos y eso es muy bueno», remarcó con una sonrisa que fue coronada por otra gran ovación.

Fuente: www.eldiariodelarepublica.com

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