Nuestro cerebro reconoce las palabras igual que las caras: de una sola vez


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Científicos constatan que también aprendemos las nuevas palabras como un todo, no por partes

 

Cuando nos fijamos en una palabra conocida, nuestro cerebro la ve como una imagen completa, no como a un mero grupo de letras que hay que descifrar, revela un estudio. El aprendizaje de las palabras se produce de la misma forma, aunque estas sean irreales, señala esa misma investigación. Por último, esta ha constatado que la plasticidad cerebral hace que las palabras aprendidas pasen a formar parte del «diccionario visual» que nos permite identificar cualquier término.

Cuando nos fijamos en una palabra conocida, nuestro cerebro la ve como una imagen completa, no como a un mero grupo de letras que hay que descifrar, revela un  estudio del Georgetown University Medical Center (GUMC) de EEUU y publicado en el Journal of Neuroscience.

La investigación ha demostrado, además, que el cerebro aprende palabras rápidamente sintonizando a sus neuronas para que estas respondan a las palabras completas, y no a partes de estas.

Ver palabras como caras

Nuestro reconocimiento de las palabras se produce en una pequeña área del cerebro; una región «holísticamente afinada» para reconocer palabras enteras, explica uno de los autores del presente estudio, Maximiliano Riesenhuber, director del Laboratorio GUMC de Neurociencia Cognitiva Computacional, en un comunicado del GUMC.

«Nosotros no reconocemos las palabras deletreándolas rápidamente o identificando sus partes, como han sugerido algunos investigadores. En lugar de eso, las neuronas de esta pequeña región cerebral nos recuerdan cómo es la palabra entera, haciendo uso de lo que puede denominarse un diccionario visual», explica el investigador.

Esta pequeña zona del cerebro es el área visual de formación de palabras (VWFA) , y se encuentra en el lado izquierdo de la corteza visual, opuesta al área que recuerda cómo se ven las caras. Esta región «es selectiva para caras completas -lo que nos permite  reconocer a la gente- y la otra es selectiva para palabras completas, lo que nos permite leer con rapidez», dice Riesenhuber.

Palabras irreales se convierten en reales

Inicialmente, nuestras neuronas responden de manera distinta a palabras reales, como «césped», y a palabras sin sentido, como «turt». Pero cuando esas palabras sin sentido son aprendidas la cosa cambia, gracias a la plasticidad cerebral.

Esta plasticidad asociada al aprendizaje de las palabras fue la que estudiaron, los científicos. Lo hicieron con 25 participantes adultos, a los que se pidió que aprendieran un conjunto de 150 palabras sin sentido.  La WWFA de todos ellos fue analizada con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), antes y después este entrenamiento mental.

En concreto, se utilizó para este análisis una técnica específica de fMRI denominada Fast fMRI (fMRI rápida). Con ella, los investigadores descubrieron que el área visual de formación de palabras cambiaba a medida que los participantes aprendían las palabras sin sentido.

Antes del ejercicio, las neuronas de esta región respondían como si las palabras no tuvieran sentido, pero tras este, pasaron a hacerlo como si fueran palabras reales.

Aprender a leer «viendo» las palabras completas

«Este estudio es el primero de su tipo que muestra cómo las neuronas cambian su sintonía con las palabras aprendidas, algo que constata la plasticidad del cerebro», afirma Laurie Glezer, otra autora del estudio.

Los hallazgos no sólo ayudan a revelar cómo el cerebro procesa las palabras, sino que además proporcionan una visión sobre cómo ayudar a personas con discapacidades de lectura, afirma Riesenhuber por su parte.

«Para las personas que no pueden aprender palabras a través de su deletreo fonético (que es el método habitual para la enseñanza de la lectura), aprender cada palabra como un objeto visual podría ser una buena estrategia».

De hecho, después de que los científicos publicaran en la revista Neuron (2009) su primera investigación sobre el diccionario léxico antes mencionado, han sido contactados por una serie de personas que habían experimentado dificultades en la lectura y  por profesores que enseñan a leer a  personas con dificultades de lectura, que les han informado de que el aprendizaje de palabras como objetos visuales les ha ayudado mucho.

Este estudio anterior reveló la existencia de una representación neural para el conjunto de todas las palabras reales escritas -también conocido como léxico ortográfico-. El presente trabajo muestra ahora cómo las palabras nuevas pueden incorporarse a este léxico, después de aprendidas.

«A la WWFA no le importa cómo suena la palabra sino cómo las letras de esa palabra se ven juntas», explica el investigador. «El hecho de que este tipo de aprendizaje sólo ocurra en una parte muy pequeña del cerebro es un buen ejemplo de la plasticidad selectiva de este órgano».

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